Un lavado más suave: del aclarado previo al acabado limpio
Un buen lavado elimina la suciedad con el menor contacto innecesario posible. Prepararse un poco facilita el trabajo y ayuda a evitar que la arena se arrastre por la pintura.
Empieza con una superficie fría
Aparca a la sombra y deja que la carrocería se enfríe. Lee las instrucciones del champú y del pulverizador. Prepara herramientas distintas para las ruedas y la pintura, y aclara primero la suciedad suelta.
Usa la espuma como prelavado
Aplica la dilución recomendada por el fabricante. Deja actuar la espuma durante el tiempo indicado, sin permitir que se seque sobre la superficie, y aclara bien. La espuma ayuda a aflojar la suciedad, pero no sustituye un lavado de contacto cuidadoso.
Lava por secciones
- Trabaja desde el techo hacia abajo y deja las zonas inferiores más sucias para el final.
- Utiliza un guante limpio, aplica poca presión y acláralo con frecuencia.
- Separa los cepillos y las toallas de las ruedas de las herramientas para la pintura.
- Si el guante cae al suelo, límpialo antes de volver a usarlo.
Termina con un secado cuidadoso
Aclara todo el champú y usa una toalla de microfibra limpia y absorbente. Seca con pequeños toques o deslízala suavemente, sin frotar con fuerza. Lava las toallas según su etiqueta y deja secar el pulverizador y sus accesorios antes de guardarlos.
Un equipo sencillo es suficiente
Un champú adecuado, un pulverizador de espuma, un guante y una toalla de secado cubren lo esencial. Establece primero una rutina constante y añade productos especializados cuando los necesites.